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Writing as a Freedom Gesture
“When someone is deprived of everything, when he loses control over his own space and time, when he is reduced to in-dignity, only the dignity of his own conscience remains: only memory remains”
To Write not to Die. Writing in Franco’s prisons.
Antonio Castillo Gómez. University of Alcalá.

Forbidden Signs
The word “cana” has being used in Mexico as slang for jail. Being in “cana” is an interruption of regular life’s dynamics, where social logics are exacerbated and transformed; a punishment space that fulfills the double function of confining those who are inside to isolation and punishment, and threatening those who are outside.
This system that our culture has designated as the proper way to administer justice, is full of contradictions. As the Argentinian sociologist and philosopher Emilio Ípola explains, in a place where signs are forbidden or extremely controlled, everything is sign and message, every word, every tiny gesture is inevitable and emphatically meaningful.1 In this sense, Memoria canera or “Memories from Jail” is an exercise of writing the unspoken, the hidden signs, sometimes yelling to be heard even though nobody listens.

Memory Spaces
Said Dokins started the creating process by establishing conversations with the people deprived of liberty. From those encounters, Dokins gathered phrases, experiences, words used frequently in the prison’s daily life, but also poems, long writings, tales, feelings… Every sign had a story behind, sometimes dramatic and bitter, some others, ironic, even funny, but always showing the brutality of life in confinement.

High Impact Crimes , Morelia. Photo: HomeBox
Memoria Canera is a reflection about identity, memory and life in jail. Its about the underground culture that emerges in there, from the language, that includes the slang used inside, the nicknames of the people, to the deepest thoughts about confinement and freedom.
SD
The mural is made out of the collection of fragments the artist wrote all over the background, forming a texture of letters and signs where the interns poured their own story. As he writed them down on the wall, he was performing an act of inscription of memory that re-signified space -that place of surveillance and control designed to objectify and alienate human beings-, when printing a little piece of each participant on it, so their trace could be displayed for all to see, for all to remember.
Over this calligraphic lattice, Dokins traced a geometric figure symbolizing the crossroads of life, that indelible unexpected concatenation of experiences that define one’s present.

Three Murals
Memoria Canera was part of a three mural series made by the outstanding Mexican Street Artists Said Dokins, Six, and Spike with the intention to bring light on the discussion about Cultural Rights, particularly, in the Centers of Reclusion where artistic and cultural practices can be a valuable tool against exclusion and marginalization.
1 Emilio de Ípola, La bemba – Acerca del rumor carcelario y otros ensayos. (Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2005.
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La escritura mural como gesto de libertad
“Cuando alguien es desposeído de todo, cuando pierde el control sobre el propio espacio y sobre el tiempo propio, cuando se ve reducido a la in-dignidad sólo queda la dignidad de la propia conciencia: sólo queda la memoria”
Escribir para no morir. La escritura en las cárceles franquistas. Antonio Castillo Gómez. Universidad de Alcalá.

Señales prohibidas
La palabra “cana” se ha utilizado en México como jerga para referirse a la cárcel. Estar en “cana” es una interrupción de las dinámicas normales de la vida, donde las lógicas sociales se exacerban y se transforman; un espacio de castigo que cumple la doble función de confinar al aislamiento y al castigo a los que están adentro y amenazar a los que están afuera.
Este sistema que nuestra cultura ha designado como la forma adecuada de administrar justicia, está lleno de contradicciones. Como explica el sociólogo y filósofo argentino Emilio Ípola, en un lugar donde los signos están prohibidos o rigurosamente controlados, todo es signo y mensaje, cada palabra, cada pequeño gesto, es inevitable y enfáticamente significante.1 En este sentido, Memoria canera es un ejercicio de escritura de lo indecible, los signos ocultos que a veces gritan para ser escuchados aunque nadie escuche.

Espacios de memoria
Said comenzó el proceso de creación estableciendo conversaciones con las personas privadas de su libertad. De esos encuentros, Dokins recogió frases, vivencias, palabras de uso frecuente en la vida cotidiana de la prisión, pero también poemas, largos escritos, cuentos, sentimientos… Cada signo tenía una historia detrás, a veces dramática y amarga, otras, irónica, incluso divertida, pero siempre desvelando la brutalidad de la vida en confinamiento.

‘Memoria Canera’ es una reflexión sobre la identidad, la memoria y la vida que se vive en la cárcel. La cultura subterránea que se genera desde el lenguaje, que va desde la jerga que se usa en el lugar, los apodos de los personajes, hasta las reflexiones más profundas de encierro y de libertad.
SD
El mural está elaborado a partir de la colección de fragmentos que el artista escribió sobre el fondo, formando una textura de letras y signos, en donde los internos insuflaron su propia historia. Al trazarlas sobre el muro, Dokins realizaba un acto de inscripción de la memoria que resignificaba el espacio -ese lugar de vigilancia y control diseñado para objetivar y alienar al ser humano-, colocando un pedacito de cada uno de ellos e imprimir su huella para que todos la vean, para que todos la recuerden.
Sobre este entramado caligráfico, Dokins trazó una figura geométrica que simboliza la encrucijada de la vida, esa indeleble e inesperada concatenación de experiencias que definen el presente.
Tres murales

Memoria Canera forma parte de una serie de tres murales realizados por los destacados artistas de Street Art mexicanos Said Dokins, Six y Spike con la intención de traer a la luz la discusión sobre los Derechos Culturales, particularmente, en los Centros de Reclusión donde las prácticas artísticas y culturales pueden ser una herramienta contra la exclusión y la marginación.
1 Emilio de Ípola, La bemba – Acerca del rumor carcelario y otros ensayos. (Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2005.
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