Instalación en sitio específico
refractura es una instalación temporal en sitio específico construida con cristal, metal, materiales reflejantes y luces led emplazada sobre el andador Madero en el centro de la Ciudad de Querétaro en México. Esta obra forma parte del continuo trabajo de intervenciones efímeras que el artista ha realizado en espacios públicos alrededor del mundo.
Said Dokins ha desarrollado un cuerpo de trabajo enfocado en crear una nueva comprensión visual del entorno centrándose en elementos textuales, así como en las tensiones entre el tejido social de la ciudad, la criptografía y la arquitectura.



Foto: Leonardo Luna
Para Querétaro Experimental, el artista ha construido un prisma cuadrangular de más de cinco metros de altura, a partir de una serie de experimentos físicos con materiales transparentes y reflectantes como el cristal templado, el esténcil y la luz led, a partir de los cuales juega con las formas al tiempo que deconstruye el signo lingüístico a través de la caligrafía.
Como si tratase de un cuerpo extraño de escrituras sibilinas adherido al paisaje, refractura se ubica frente a la fuente de Neptuno, desde donde extrae energía de los cientos de personas que transitan por el Andador Madero. Por medio de gestos sutiles y contrastantes, cambios lumínicos durante el día y la noche, el juego con el material y la escala, así como el reflejo de los transeúntes, el artista perturba el sitio histórico mientras invita a los espectadores a cuestionar su entorno y el umbral entre la palabra y la imagen, la pertinencia de los objetos que aparecen a su alrededor y el papel que juegan ellos mismos dentro de ese espacio.

Foto: Leonardo Luna
‘Esta pieza busca crear una atmósfera que invite al público a reflexionar sobre su presencia y el entorno, mediante un espacio escritural en forma de torre que durante el día aparece como un espejo y durante la noche se ilumina a través de la pantalla escondida dentro de la estructura, donde una serie de palabras signos y símbolos están en constante movimiento’, explica Dokins.
La visibilidad y el ocultamiento de letras y objetos es parte de la investigación de Said Dokins sobre la inscripción y la memoria, la cual relaciona con la noción de fantasmagoría:
‘Es justo esta idea de resquebrajamiento, fractura y refracción que comparten la interacción de la luz con objetos transparentes, como en la ‘fantasmagoría’ de finales del siglo XVIII, una serie de ilusiones ópticas de luces y sombras que se usaban como espectáculo de horror.
Aquí utilizo el espejo para ocultar las palabras durante el día, que después aparecerán como una especie de fantasma escritural mediante el esténcil de luz por la noche. También se relaciona con las prácticas escriturales, sobre todo la escritura medieval de la que se pueden atestiguar varias supervivencias en el mundo contemporáneo. Si pensamos en la actualidad, la fantasmagoría aparecería como ese aspecto oculto de la ilusión del progreso, como una marca o herida del pasado’, Dawkins afirmó.
De modo que el aspecto formal de la obra de Dokins se vuelve accesible al trasladarlo a un vocabulario minimalista como el prisma, pero al mismo tiempo, esconde una serie de texturas, símbolos y signos en donde la interpretación depende de las referencias subjetivas de quien mira. Las diversas interacciones entre los visitantes dentro del contexto de la instalación intervienen también en el proceso de lectura, al remodelar las referencias previas, revelando una tensión constante entre lo establecido y lo instituyente, identidad y pertenencia, lo legible y lo cifrado, entre la inscripción y la borradura.

Foto: Leonardo Luna
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